Hantavirus: un trabajo en equipo para la prevención

Ante el brote de hantavirus en la provincia de Chubut, el Colegio de Veterinarios de la Provincia de Buenos Aires brinda una serie de medidas preventivas para evitar la presencia de su principal transmisor: los roedores.

En la localidad de Epuyén, Chubut, el pasado 3 de diciembre de 2018 comenzó la contingencia epidemiológica de hantavirus. Al día de la fecha, según el Ministerio de Salud de dicha provincia, hay 28 casos confirmados de hantavirus y diez defunciones.

Ante una posible expansión del virus, y teniendo en cuenta que en 2018 en nuestra provincia se registraron 16 casos, autoridades del Colegio  de Veterinarios de la provincia de Buenos Aires sugirieron tener en cuenta una serie de recomendaciones.

Esto se debe a que el principal roedor reservorio y transmisor es el ratón silvestre conocido como ratón colilargo que, entre otros lugares de la Argentina, habita en territorio bonaerense.

Ante esta situación, desde el Colegio de Veterinarios de la Provincia de Buenos Aires explicaron que “la prevención es un trabajo Estatal e individual, que no sólo implica el desmalezamiento de áreas periurbanas sino también evitar el almacenamiento de basura de la que los roedores puedan alimentarse”.

Vale recordar que el hantavirus es una enfermedad viral aguda grave causada por el virus Hanta, que ataca los pulmones del ser humano. El virus se contagia al inhalar el aire contaminado en lugares abiertos o cerrados, donde los roedores infectados desprendieron el virus, que se elimina a través de la saliva, las heces y la orina; y al secarse se combinan con el polvo y se transportan por el aire. También puede contagiarse por mordeduras o contacto directo al tocar roedores vivos o muertos transmisores del virus, o las heces y orina de los mismos.

Entre los factores de riesgo para el contagio, se puede citar el vivir, trabajar o haber estado en zonas rurales; ser trabajador agrícola, forestal o de aserradero; como así también, ingresar o limpiar recintos que han permanecidos cerrados, desmalezar, talar árboles o mover leña, estar expuesto o en contacto con roedores silvestres, o estar en espacios silvestres sin desmalezar, y recoger, oler o comer frutos silvestres sin lavar.

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